NORTE

 

Tánger

Los lugares con más importáncia para visitar es el gran zoco, donde se encuentra la mezquita de Sidi Bou Abid con un minarete recubierto de cerámica policromada y el parque de la Mendoubia con su higuera india gigante. El Dar El Makhzen es el antiguo Palacio del Gobernador, es hoy en día un espléndido museo de las artes marroquíes. Al lado, Dar es-Shorfa, museo arqueológico, con importantes piezas provenientes de la cercana Volubilis. En el barrio Marshan se encuentra el Museo Forbes, con sus colecciones de miniaturas militares. No podemos dejar de visitar la puerta Bab Erraha, que siguiendo por las rampas llegaremos hasta un lugar donde tendremos una vista maravillosa sobre la ciudad.

El mejor lugar para ir a ver el amanecer es en el Cabo Malabata y el atardecer en el cabo Spartel, y a esa misma hora podremos ver el horizonte de color rosa.

Tetuán

La llaman la Paloma Blanca porque las casas están pintadas de blanco. Podremos visitar la Medina (Patrimonio mundial de la humanidad de la UNESCO) con sus diferentes barrios en los que se agrupan los distintos tipos de artesanía local y su famoso Mellah (barrio judío).

La medina cuenta con siete puertas labradas entre las que destaca Bab Sebta, que se encuentra cerca de un romántico cementerio judío y Bab Oqla que da al Museo de Artes Marroquíes. En la medina hay varias mezquitas, la más bella es la de Sidi Es-Said, cuyo minarete está adornado con azulejos.

En esta ciudad, destacan la calle Ahmed Torres, el zoco de Houts y el de Fouki (con ebanistas, esparteros y productos de belleza) y la plaza Ousaa.

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Chaouen

Es un auténtico pueblo del Riff, situado en un estrecho valle custodiado por dos altos picos. Su medina es muy peculiar por sus casas blancas, puertas y ventanas pintadas en todos los tonos de azul posible. Por Bab El Jadem, se llega a un encantador molino de agua que aún funciona y a un antiguo molino de aceite.

Daremos un paseo por la plaza Uta El-Hamman, a su derecha se encuentra, Yamma el Kebir, la Gran Mezquita, destaca por la forma octogonal de su minarete. Frente a ella, los restos de la kasbah, con sus torres rojas y almenadas, que dio origen a la ciudad.

Podremos disfrutar la puesta del sol en una loma al este de la ciudad, donde se encuentra la Mezquita de los españoles (sólo queda en pie el alminar) para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

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Asilah

Sus murallas, sus casas blancas decoradas con pinturas murales y el enlosado de las calles, obra de artistas locales hacen de Asilah un espacio idóneo para el turismo cultural. En la medina hay algunos edificios de la época del protectorado como las escuelas de Sidi Mohamed Ali Marzok, y la medersa coránica. Algunas de sus puertas más importantes son Bab Homar o Puerta Tierra (bajo una torre tiene un escudo de armas del rey de Portugal), la Puerta del Mar (junto a la torre cuadrada portuguesa que domina toda la ciudad) y la Bab Kasba (frente al cementerio musulmán, con tumbas de cerámica multicolor).

La Playa Salvaje, es una de las más conocidas, con una cueva que podremos ver con marea baja, el atardecer es espectacular.